lunes, 8 de septiembre de 2014

Los desencantos de Dan (VII)

11-3-13
Hoy Matt ha estado ausente. Creo que tiene fiebre. Esta tarde iré a visitarlo.

Matt se me ha declarado. MATT SE ME HA DECLARADO. Oh, dios mío. He ido a verle, estábamos en su habitación, sin hablar, cuando de repente lo ha soltado. ¡¿Qué se supone que debo hacer?!

12-3-13
Matt sigue sin venir a clase, aunque su fiebre mejora. O eso me han dicho.
Estoy bastante confundida en lo que a sentimientos se refiere.

14-3-13
Creo que me empieza a gustar Matt. Hoy ha vuelto a clase y se le veía normal, pero no sé, notaba algo diferente en él, y me da más vergüenza dirigirle la palabra. Y esos son claros síntomas de enamoramiento. Lo pone en un libro que pedí prestado de la biblioteca.

15-3-13
Hoy se supone que iba a ir a Regina, como todos los viernes, pero le he dicho a mi madre que me quedo aquí este fin de semana. En vez de eso, Matt y yo hemos quedado para ir al cine.

Esta tarde ha sido genial. Matt y yo hemos visto una película de ciencia ficción que trataba sobre mascotas parlantes que disparaban rayos X por los ojos. En fin, un peliculón. Lo mejor de todo ha sido cuando hemos salido del cine. Hacía frío, y yo no me había llevado la bufanda. Matt, como todo un caballero típico de las películas americanas, se ha quitado la cazadora y me la ha puesto sobre los hombros.
Creo que cada vez me gusta más.

17-3-13
Hoy he aprovechado para quedarme en casa leyendo. Por la noche he cenado pizza con papá, que se ha traído a su nueva novia, Margaret. Mi primera impresión de ella ha sido la de una mujer simpática. Nada destacable. De momento no me cae mal.

19-3-13
Me he puesto celosa de una chica de clase porque estaba riéndose de un chiste malo que ha hecho Matt. Oh, dios mío. Creo que cada vez me gusta más. AAAAAAH, necesito gritar.

20-3-13
Hoy James me ha llamado. Me ha preguntado por qué no fui el viernes pasado a casa de mi madre. Le he contado todo. Se ha quedado unos minutos sin decir nada, y al final me ha respondido con un seco «felicidades». Se ha despedido diciendo que su madre le estaba llamando para cenar. Me ha parecido notar un ápice de molestia en su voz, y no sé por qué, pero me ha gustado. Cada vez me entiendo menos.

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